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jueves, 8 de agosto de 2013

EL RIO GUADALHORCE PODRÍA DEJAR DE SER UNA CLOACA.-

FUENTE. DIARIO SUR

Después de varios años de parálisis, la Junta de Andalucía empieza a poner en marcha la maquinaria en su objetivo de alcanzar el vertido cero de aguas residuales, aunque ya reconocen que va a ser imposible lograr el objetivo antes del 1 de enero de 2016, tal y como exige la Unión Europea. Y lo hace impulsando de forma simultánea las obras de tres proyectos que han permanecido guardados en el cajón desde que fueron adjudicados en 2007 a pesar de ser prioritarios para que el río Guadalhorce deje de ser el sumidero donde va a parar la carga contaminante que genera la mayor parte de la comarca a la que baña: la depuradora que dará servicio a Pizarra, Álora y Coín; los 28 kilómetros de tuberías que canalizarán los residuos de estos tres municipios hasta la estación que se construirá en Pizarra; y los 25 kilómetros del colector que recogerá los vertidos de Alhaurín el Grande y Cártama para que pasen por los filtros de la central del Guadalhorce, en Málaga capital. En su conjunto, las tres actuaciones permitirán atender a partir de 2015 las aguas residuales de unos 160.000 habitantes, de forma que, a falta de Nerja (el Ministerio de Medio Ambiente ya ha adjudicado las obras de la depuradora) todos los grandes y medianos municipios de la provincia tendrán las infraestructuras necesarias para tratar sus aguas.


Los trabajos para la creación del sistema de colectores ya han comenzado y, según aseguraron desde la Consejería de Medio Ambiente, en las próximas semanas deberían iniciarse los primeros movimientos de tierra para la construcción de la estación depuradora en la confluencia de los ríos Grande y Guadalhorce, en la zona conocida como La Aljaima, en el límite con Cártama. Unos pasos que se dan un mes después de que la Junta diera luz verde al inicio de las obras mediante una orden fechada el pasado 26 de junio, dándole a las respectivas empresas adjudicatarias un plazo de seis meses para ponerse en marcha.


En total, las obras supondrán una inversión de 20,2 millones de euros, que se financiarán con fondos europeos y parte del dinero que el Gobierno autonómico viene recaudando desde mayo de 2011 a todos los andaluces a través del canon de mejora de infraestructuras hidráulicas que se carga en la factura del agua y que supone en torno a 1,5 euros mensuales por usuario. Solo en la provincia de Málaga el montante acumulado hasta ahora ronda ya los 26 millones de euros.


Dos años de plazo


Si se cumplen las previsiones, para que la depuradora del Bajo Guadalhorce entre en servicio habrá que esperar unos dos años (las obras tienen un plazo de 17 meses, a lo que habrá que sumar el periodo de pruebas). Los trabajos corren por cuenta de la unión de empresas formada por Elecnor y Montaysa con un presupuesto de 5,9 millones de euros. La planta tendrá capacidad para tratar 8.295 metros cúbicos de agua al día mediante dos decantadores, además de contar con sistemas para evitar los malos olores.


Para que las aguas residuales lleguen a la depuradora se van a crear dos colectores. El primero, de 18.595 metros, recogerá los vertidos de Álora y Pizarra, contemplándose para su impulsión una estación de bombeo. El segundo, de 9.411 metros, hará lo propio con Coín, municipio que finalmente se beneficiará de esta depuradora aunque el Ayuntamiento sigue sin renunciar a contar en el futuro con una propia, algo inviable actualmente por la ausencia de empresas interesadas. La obra requiere un montante de 5,7 millones y deberá estar lista en once meses.


La tercera actuación, la más costosa con 8,6 millones a invertir y diez meses de duración, consiste en la instalación de una tubería que canalizará las aguas de Alhaurín el Grande y Cártama hasta el río Campanillas, donde está previsto que conecte con otro colector hasta Málaga. En el trazado, de 25.051 metros, se prevé la ubicación de dos estaciones de bombeo.

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